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Salud dental a partir de los 60: cómo conservar tus dientes y tu calidad de vida

10 septiembre, 2026
Dr. Gonzalo Durán / Escritor del Blog Dental

Hay una idea muy arraigada que conviene desmontar cuanto antes: perder los dientes no es una consecuencia inevitable de cumplir años. Durante generaciones fue casi la norma, y por eso mucha gente todavía lo asume como parte del envejecer. Pero los datos cuentan otra historia. En España, el porcentaje de personas de entre 65 y 74 años que ha perdido todos sus dientes ha caído del 24% en el año 2000 al 7,3% en la última encuesta epidemiológica del Consejo General de Dentistas. En una sola generación, conservar la dentadura natural en la vejez ha pasado de excepción a norma.

Eso es una gran noticia, pero tiene letra pequeña: conservar los dientes más años significa también cuidarlos durante más tiempo y frente a problemas que cambian con la edad. La boca de los 65 no es la de los 40. Y en Sitges, donde tenemos una comunidad grande de residentes y jubilados internacionales que quieren seguir disfrutando de la vida sin renuncias, esta etapa merece un cuidado a su altura. De eso va este artículo.

Qué cambia en tu boca a partir de los 60

Envejecer no estropea los dientes por sí mismo, pero sí modifica el terreno de juego. Se acumulan años de uso, aparecen enfermedades generales que repercuten en la boca, y muchas personas toman medicación de forma crónica con efectos secundarios orales. Los cambios más relevantes son estos:

  • Las encías se retraen. Con los años, y sobre todo si ha habido enfermedad periodontal, la encía se desplaza y deja expuesta la raíz del diente. Esa raíz no tiene esmalte que la proteja.
  • Baja la producción de saliva. La boca seca, o xerostomía, afecta aproximadamente a uno de cada diez mayores, muchas veces por la medicación más que por la edad en sí. Y la saliva es nuestra primera defensa natural contra la caries.
  • El esmalte se desgasta. Décadas de masticación, bruxismo o erosión ácida adelgazan el esmalte y exponen la dentina, más sensible y vulnerable.
  • Las restauraciones antiguas envejecen. Empastes, coronas y puentes de hace veinte o treinta años pueden filtrar por los bordes, fracturarse o generar caries por debajo.

La caries que casi nadie espera: la caries de raíz

Aquí quiero detenerme, porque es probablemente el problema más subestimado de la salud dental en mayores. Cuando pensamos en caries, imaginamos la de toda la vida, la de la corona del diente. Pero a partir de cierta edad la protagonista es otra: la caries radicular, la que aparece en la raíz expuesta por la retracción de las encías.

Los números lo dicen todo. Mientras que en el grupo de 35 a 44 años en torno al 8% presenta una lesión de caries de raíz activa, en el grupo de 65 a 74 años la cifra se dispara: casi uno de cada cuatro mayores la padece. Y lo más preocupante no es la frecuencia, sino el abandono: la gran mayoría de estas lesiones están sin tratar. La raíz es más blanda que el esmalte, así que la caries avanza más rápido y con menos aviso, y puede comprometer el diente entero antes de dar la cara. Por eso, en esta etapa, las revisiones periódicas dejan de ser un consejo genérico para convertirse en la mejor herramienta que tienes.

Las encías: el frente silencioso

La enfermedad periodontal es la otra gran causa de pérdida de dientes en la edad adulta, y en los mayores alcanza cifras notables: alrededor de seis de cada diez personas mayores presentan enfermedad periodontal en fases moderadas o severas, y se calcula que afecta a unos 2,5 millones de personas mayores de 65 años en España. Avanza sin dolor, destruye poco a poco el hueso que sujeta el diente, y cuando se manifiesta con movilidad ya ha hecho un daño considerable.

Lo que hace especialmente importante tratarla en esta etapa es su conexión con la salud general. La inflamación periodontal crónica se relaciona con peor control de la diabetes, con la salud cardiovascular y con procesos respiratorios, y hay líneas de investigación que la vinculan incluso con el deterioro cognitivo. En una persona mayor, con frecuencia con varias condiciones de salud a la vez, mantener las encías sanas no es solo cuestión de conservar dientes: es una pieza más del cuidado global de su salud.

La boca seca: pequeña molestia, gran problema

La xerostomía se vive como una incomodidad menor (la sensación de tener la boca pastosa, dificultad para tragar, necesidad de beber agua a menudo) y sin embargo es un factor de riesgo de primer orden. Sin suficiente saliva, se pierde el lavado natural de la boca, sube la acidez, proliferan las bacterias y la caries se dispara, sobre todo la de raíz.

La causa más frecuente no es la edad, sino los medicamentos. Muchos fármacos habituales a partir de los 60 (para la tensión, la depresión, la ansiedad, las alergias, la incontinencia, entre otros) tienen la sequedad bucal como efecto secundario, y el efecto se multiplica cuando se toman varios a la vez. Por eso, cuando un paciente mayor me cuenta que tiene la boca seca, lo primero que reviso es su lista de medicación. No para retirar nada, sino para poner medidas: mayor hidratación, sustitutos de saliva, geles humectantes, más flúor para proteger las raíces y, cuando es posible, hablar con su médico de alternativas.

Si te faltan dientes: por qué conviene reponerlos

Perder un diente y no reponerlo tiene consecuencias que van más allá de la estética. Cuando falta una pieza, las vecinas se inclinan hacia el hueco, la de enfrente tiende a extruirse, la mordida se descompensa y masticar se vuelve menos eficaz. Con el tiempo, además, el hueso que sujetaba ese diente se reabsorbe. Comer bien es la base de una buena nutrición, y en la edad mayor una masticación deficiente puede llevar a dietas más blandas, menos variadas y peor equilibradas.

Las opciones para reponer dientes son varias y se eligen según cada caso. Los implantes dentales suelen ser la mejor solución cuando hay hueso suficiente y la salud general lo permite, porque no dañan los dientes vecinos y frenan la reabsorción del hueso. Los puentes y las prótesis siguen siendo alternativas válidas y, a veces, las más indicadas. La edad por sí sola no es una contraindicación para los implantes: lo que valoramos es el estado del hueso, la salud de las encías y las condiciones médicas de cada persona.

Tabla: los principales retos dentales a partir de los 60 y qué hacer

Reto Por qué ocurre Qué ayuda
Caries de raíz Encías retraídas + raíz sin esmalte + boca seca Flúor, higiene interdental, revisiones frecuentes
Enfermedad periodontal Inflamación crónica acumulada Mantenimiento periodontal, control de diabetes y tabaco
Boca seca (xerostomía) Medicación crónica, sobre todo combinada Hidratación, sustitutos de saliva, revisar fármacos con el médico
Restauraciones antiguas Empastes y coronas que envejecen y filtran Revisión y renovación a tiempo
Pérdida de dientes Caries, periodontitis, fracturas Implantes, puentes o prótesis según el caso

Tu rutina de cuidado a partir de los 60

La buena noticia es que casi todo lo anterior se previene con medidas al alcance de cualquiera. Lo que cambia respecto a etapas anteriores es que ahora la constancia importa más que nunca:

  • Cepillado dos veces al día con pasta con flúor; una pasta de alta concentración de flúor si tienes tendencia a la caries de raíz (te la indicamos nosotros).
  • Higiene interdental diaria adaptada: los cepillos interproximales suelen funcionar mejor que el hilo cuando hay espacios más abiertos entre los dientes.
  • Si llevas prótesis removible, límpiala a diario y retírala por la noche para que la encía descanse.
  • Bebe agua con frecuencia y combate la boca seca; evita los caramelos azucarados para la sequedad, que multiplican el riesgo de caries.
  • Revisión dental al menos una vez al año, y cada seis meses si tienes factores de riesgo como diabetes, boca seca o antecedentes de periodontitis.
  • No ignores un diente que se mueve, una encía que sangra o una prótesis que roza: en esta etapa, los problemas pequeños se agrandan rápido.
  • Revisa con tu médico si alguno de tus medicamentos te reseca la boca; casi siempre hay forma de compensarlo.

Una mirada que va más allá de los dientes

Existe una herramienta que usamos en odontología geriátrica llamada índice GOHAI, que mide cómo afecta la salud bucal a la calidad de vida. Y lo que revela es muy elocuente: uno de los aspectos que más pesa en los mayores no es el dolor, sino la incomodidad de comer delante de otras personas cuando la boca no está bien. Dejar de disfrutar de una comida con la familia, elegir el plato por lo que se puede masticar y no por lo que apetece, evitar sonreír en una foto. Son cosas que no salen en las estadísticas de caries, pero que definen el día a día.

Por eso entiendo la salud dental a partir de los 60 como lo que de verdad es: una inversión en calidad de vida. Conservar tus dientes, o reponer bien los que falten, es seguir comiendo lo que te gusta, seguir hablando con claridad y seguir sonriendo sin pensártelo. Eso, a cualquier edad, vale mucho.

Preguntas frecuentes

¿Es inevitable perder dientes al hacerse mayor?

No. Es uno de los mitos más arraigados y los datos lo desmienten: en España, la pérdida total de dientes en personas de 65 a 74 años ha bajado del 24% en el año 2000 al 7,3% en la última encuesta. Con prevención y revisiones, conservar la dentadura natural en la vejez es hoy lo habitual, no la excepción.

¿Qué es la caries de raíz y por qué es más frecuente en mayores?

Es la caries que aparece en la raíz del diente cuando la encía se ha retraído y la deja expuesta. Como la raíz no tiene esmalte, es más blanda y la caries avanza más rápido. Afecta a casi uno de cada cuatro mayores de 65 años y a menudo pasa desapercibida, por eso las revisiones periódicas son clave en esta etapa.

Tengo la boca seca, ¿es por la edad?

Casi siempre es por la medicación más que por la edad. Muchos fármacos habituales a partir de los 60 (para la tensión, el ánimo, las alergias o la incontinencia) resecan la boca, y el efecto se suma cuando se toman varios. La boca seca aumenta mucho el riesgo de caries, así que conviene tratarla con hidratación, sustitutos de saliva y protección extra de flúor.

¿Puedo ponerme implantes si tengo 70 años o más?

Sí. La edad por sí sola no es una contraindicación. Lo que valoramos es la cantidad y calidad de hueso disponible, la salud de las encías y tu estado general de salud. Muchos pacientes mayores son excelentes candidatos a implantes y recuperan con ellos una masticación y una calidad de vida notables.

¿Cada cuánto debo ir al dentista a partir de los 60?

Al menos una vez al año como norma general, y cada seis meses si tienes diabetes, boca seca, antecedentes de enfermedad periodontal o muchas restauraciones antiguas. En esta etapa, la revisión no busca solo caries: vigila las encías, el estado de las prótesis y la mucosa oral.

¿La salud de mi boca afecta a mi salud general?

Sí, y cada vez hay más evidencia de ello. La enfermedad periodontal se relaciona con peor control de la diabetes, con la salud cardiovascular y respiratoria, y se investiga su vínculo con el deterioro cognitivo. Cuidar las encías y los dientes en la edad mayor es también cuidar la salud general.

En Sitges, una odontología pensada para esta etapa

Atender bien a un paciente mayor exige tiempo, escucha y coordinación: entender su medicación, adaptar las sesiones a su ritmo, comunicarse con claridad y, cuando hace falta, hablar con su médico. Es exactamente la forma de trabajar que defendemos con nuestra filosofía de odontología slow. Si has cumplido los 60 y hace tiempo que no revisas tu boca, o si notas alguno de los cambios que hemos descrito, una visita tranquila es el mejor punto de partida para seguir disfrutando de tus dientes muchos años más.

Te puede interesar: Periodontitis · Recesión de encías · Implantes dentales · Odontología slow

Dr. Gonzalo Durán / Escritor del Blog Dental
El Dr. Durán es un destacado especialista en Odontología y Estomatología, con una amplia trayectoria en la profesión y una sólida formación en diversas áreas de su especialidad. Ha adquirido experiencia en centros de España, Italia y Rumanía, y se especializa en tratamientos como estética dental, implantología oral, cirugía mucogingival, Invisalign y carillas Lumineers, entre otros. Es miembro activo de varias prestigiosas sociedades médicas a nivel nacional, como la Sociedad Española de Periodoncia y Osteointegración (SEPA), la Sociedad Española Odontológica Mínimamente Invasiva y la Sociedad Española de Cirugía Bucal (SECIB). Desde 2005, se desempeña como coordinador médico en la Clínica Dental Durán & Burgos.
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